“Una lección vital que hay que poder disfrutar al menos una vez en la vida”

Ana Lucía Navarro comenzó en Pioneros hace unos años participando en la Escuela de Facilitación Juvenil. Es estudiante de diseño en la Escuela Superior de Diseño de La Rioja, estudia en el conservatorio y este verano decidió hacer un voluntariado en Brasil, en la comunidad de Lar Santa María con la que colabora Pioneros. Esta es su experiencia.

Mi nombre es Ana Lucía Navarro López y tengo 18 años.
Estoy de voluntariado en Brasil, concretamente en el Estado de Bahía, en una comunidad llamada Camandaroba, cerca de la ciudad de Itiúba, a 380 km de Salvador.
Desde España, a través de Fundación Pioneros he podido colaborar aquí en Brasil con un proyecto llamado Lar Santa María que ofrece la posibilidad a adolescentes de entre 15 y 18 años de formación complementaria a la escuela y educación tanto personal como académica. Además también organiza cursos teóricos y prácticos de formación en diferentes áreas para adultos a partir de 18 años de edad.
En mi estancia de un mes aquí he estado dando clase de español, para intentar ayudar con la formación de estos jóvenes, ya que algunos de ellos van a presentarse en octubre al ENEM, que es el equivalente a la actual EBAU española.
También desde la ciudad de Itiúba me invitaron a asistir a los ensayos de la Filarmónica 4 de Janeiro, un grupo musical compuesto de niños, jóvenes y adultos con mucho talento que trabajan incansables todas las semanas para ofrecer al público arte y emoción en los diversos actos en los que participan.
Es curioso, porque cuando llegué aquí tuve alguna dificultad con el idioma, pero en estos ensayos fue distinto. La música es un lenguaje universal que todo el mundo puede comprender, y fue como sentirme de nuevo en casa.
Ha sido una experiencia extraordinaria, en la que yo he transmitido mis conocimientos, pero ellos me han enseñado a mí mucho más de lo que yo podría enseñarles a ellos nunca: valores personales, vitales, humanos… Es impresionante el concepto que tienen en este país de la vida y de la familia, te hace reflexionar y valorar.
Hay muchas cosas que todos nosotros tendríamos que aprender de ellos, demasiadas como para recogerlas en un párrafo. Es una lección vital que hay que poder disfrutar al menos una vez en la vida, yo no la olvidaré nunca.