“Pioneros ha sido el lugar donde he podido hacer mis sueños, y los sueños de muchos, realidad”

Entrevistas

“Pioneros ha sido el lugar donde he podido hacer mis sueños, y los sueños de muchos, realidad”

Pedro Vallés está vinculado a Pioneros desde 1984. Comenzó como educador y durante 10 años fue presidente, hasta 1996. En la actualidad es profesor en un colegio de Logroño y participa activamente en la preparación de las tertulias En Clave Pionera que mensualmente organiza Pioneros en Radio Rioja Cadena Ser.

¿Cómo comienza tu relación con Pioneros? 

Llegaba de Zaragoza, de trabajar con menores del barrio de San Pablo y quería seguir en Logroño. Así que antes de empezar pregunté si había gente trabajando con jóvenes de la calle. Me hablaron de las que en ese momento, 1984, trabajaban y cuando le tocó el turno a Pioneros me indicaron todas sus “dificultades”: delincuentes, problemas, conflictos… así que dije: estos son los que trabajan con lo muchachos que quiero, con los que tienen más dificultades, con los que no es fácil, con quienes lo tienen casi todo perdido, quienes tienen su frágil vida amenazada, con los chicos de la calle. No lo dudé, si podía aportar mi experiencia y realizar mis deseos de construir un mundo mejor tenía que ser en Pioneros. Llamé a su puerta y conectamos inmediatamente, estábamos en la misma onda. Julián Rezola me abrió completamente Pioneros y me involucró desde el primer segundo.

¿Qué trabajo desarrollaste en Pioneros? 

Entré de cabeza. Coincidió con la puesta en marcha del Club Juventus en la calle Mayor. Asumí la función de director del Club. En ese momento suponía programación de actividades, búsqueda de subvenciones, relaciones con la administración… en una época en la que todo se reivindicaba, en la que todo se estaba formando: consejos de juventud, servicios sociales. Mi gran interés era la relación educativa con los jóvenes. Pero la demanda que me hizo el Movimiento Pioneros fue canalizar toda su riqueza pedagógica, toda su experiencia vertebrarla institucionalmente para garantizar la calidad de sus programas y su continuidad. Pioneros siempre ha sido un trabajo de equipo y en él asumí la presidencia hasta el año 1996.
Pioneros bullía de vitalidad, la acción educativa empapaba todas las acciones. La coordinación entre los educadores de calle, los auxiliares era sistemática e intensiva: una escuela permanente de educación. Toda acción era reflexionada y se convertía en fuente de aprendizaje y desencadenante de nuevas intervenciones.  Lo cierto es que era una dinámica fascinante: jóvenes en dificultad tomando las riendas de sus vidas de un modo organizado.

El gran reto del momento consistía en dar continuidad a esa acción educativa en un marco social que estaba desarrollando nuevas leyes. Engarzar la riqueza educativa generada con el marco organizativo institucional. Así se inició una travesía sin fin. Las relaciones entre la iniciativa social y la administración pública.
Así que, resumiendo, Pioneros empezó a desarrollar su Equipo Técnico, a traducir las experiencia educativa al lenguaje de los Programas, a luchar por un reconocimiento social e institucional; la transición de una experiencia educativa a una Asociación prestadora de Servicios para garantizar su continuidad en el nuevo marco social e institucional.

¿Cuál es tu relación actual con Pioneros?

Hay un vínculo permanente para todo aquel que haya convivido en Pioneros.
Institucionalmente siempre he estado abierto a toda colaboración y en este momento participo en la magnífica iniciativa del programa educativo de radio en la Cadena Ser.

¿Qué ha significado para ti tu paso por Pioneros, tanto en lo profesional como en lo personal?

Pioneros ha sido el lugar donde he podido hacer mis sueños, y los sueños de muchos, realidad. Durante muchos años ha sido un modo de vivir.

Fue una etapa muy rica donde se combinaba la vocación educativa con la cualificación, la intuición con la programación, se creaba opinión y se forjaban criterios sociales para que se tuviera en cuenta a los jóvenes en dificultad. Se generó una extensa red de relaciones con Asociaciones de España e internacionales (A.I.E.J.I.), se extendió Pioneros a Asturias, se crearon nuevos programas de intervención: escuela taller, piso de acogida, medidas alternativas, todas ellas buscando una intervención holística del menor. Iniciamos relaciones con Qosqo Maki (Cuzco, El Perú) y les aportamos nuestra experiencia educativa para poner en marcha el dormitorio infantil para chivolos (niños) de la calle.

En estos años se reeditó el cuadernillo “Pioneros, una experiencia educativa” (1985) escrito por Faustino Guerau de Arellano, el pedagogo de los educadores de calle; se realizó el programa de “Vivir cada día” de TVE que se emitió en 1986 con catorce millones de audiencia; en 1989 se publicó el libro “Pioneros, un modelo de intervención en medio abierto”; y en 1995 el IER publicó el libro “La infancia ignorada. Una aproximación a la desigualdad social desde la perspectiva de la educación social”.

Así fue creciendo Pioneros, buscando en todo momento ser un referente de desarrollo personal y de posicionamiento social para muchachos que viven en entornos desestructurados por la acción del sistema social. Siempre aportando nuestra reflexión socioeducativa a nuestro entorno social y político para seguir avanzando en la mejora de las condiciones sociovitales de los jóvenes en dificultad psico-social. No era fácil mantener el equilibrio entre la frescura educativa, sus innovaciones y las exigencias de la administración pública. Fue toda una etapa de creatividad y de pasión.

¿Qué es para ti lo más apasionante de la tarea educativa?

Tener la posibilidad de crear el futuro con el futuro, los jóvenes. Especialmente me atrae  el poder romper las cadenas que entrelazan las vidas de muchos niños y jóvenes de un modo tan injusto como tenaz. El poder  generar con ellos espacios de vida, de amistad, de reflexión, de acción es lo más apasionante. Y hacerlo cuando se está fraguando su personalidad, cuando están más expuestos al dolor, al abuso, a la violencia…. cuando su indefensión es total.

¿Cuál es la diferencia de Pioneros en los primeros tiempos a la actualidad?

Lo vemos en la primera respuesta, un Pioneros respondiendo continuamente a nuevos contextos sociales. El Pioneros institucional ha ido adoptando la estructura que garantice la continuidad de su objetivo social. Y el Pioneros de la calle, los muchachos, siguen estando en nuestras calles, siguen necesitando de adultos cercanos que les ayuden a digerir sus tensiones, sus confusiones, sus vivencias destructivas, ellos están ahí, ellos son Pioneros, los mismos que los del inicio.

¿Han cambiado mucho los chavales de entonces a los de ahora?

Según mi experiencia como educador, como maestro en las aulas con muchachos y muchachas con dificultades, siguen siendo iguales en sus necesidades personales y ha cambiado su entorno social, hoy hiperestimulado por productos audiovisuales, juegos virtuales y redes sociales. Pero siguen teniendo necesidad de comunicarse con adultos de confianza en esa tarea de crecer, de digerir su mundo interior y el choque con el mundo de los adultos.

¿Qué piensas que ha aportado y aporta Pioneros a la sociedad?

Pioneros ha realizado grandes aportes a la sociedad. Lo que sucede que lo ha hecho y lo hace a un sector social que siempre está en el silencio. Ha aportado a la literatura del Educador de Calle, a su gestación como figura social y al modelo de intervención.

En Logroño ha posibilitado que muchas familias pasaran de la marginación a una vida social digna. La potencial delincuencia juvenil en Logroño durante décadas ha estado socializada y respondiendo eficazmente a los programas de calle.

Pioneros sigue siendo un referente social a la hora de hablar de menores en dificultad psicosocial.

¿Qué retos de futuro debe afrontar Pioneros?

El reto de estar siempre cerca del niño y de la niña que sufre, del muchacho y de la muchacha que callejea porque es su espacio de seguridad, de los jóvenes que buscan un adulto que les de confianza en sus vidas… El reto de ser su voz en la sociedad y en las instituciones públicas.

¿Qué le pedirías a la sociedad en relación con los niños y jóvenes? 

Que siempre estén atentos a sus vidas. La indefensión los hace vulnerables a muchos abusos sociales e institucionales. Si todos sabemos que ellos son el futuro, garanticemos una red educativa informal y formal que esté a su lado eficazmente, de modo preventivo.
Es necesario darles voz y posibilitarles espacios de encuentro para que se organicen y sean protagonistas activos de la sociedad.

La realidad es que seguimos dando la espalda al sufrimiento de los menores. Que hay mucho dolor oculto. Que las instituciones velan más por su propia perpetuidad que por la infancia sufriente y sempiternamente ignorada.